miércoles, 17 de diciembre de 2014

Turismo y medio ambiente: Parque Nacional Baritú en Salta


Turismo y medio ambiente

Parque Nacional Baritú en Salta

Por Aldana Fernández

    Los antecedentes de la creación del parque se remontan al año 1971. Ese año un grupo de investigadores y naturalistas del Instituto Miguel Lillo de la Provincia de Tucumán, elaboran un proyecto con la idea de proteger un área de la Provincia de Salta que había logrado mantener sus ambientes naturales intactos a lo largo de 200 años. El proyecto tenía como objetivo la creación del Parque Nacional Lipeo-Baritú. Por estas razones, el gobierno de Salta acepta la propuesta y en marzo de 1974 se crea el Parque Nacional Baritú.

    La Ley 20.656 sancionada el 27 de marzo de 1974 y promulgada el 24 de abril de 1974, por el Senado y la Cámara de Diputados de la Nación Argentina, Reunidos en el Congreso, sanciona con fuerza de ley bajo  el  régimen  del  Decreto- Ley  18.594/70,  el  Parque Nacional Baritú, ubicado en el departamento de Santa Victoria, provincia de Salta, sobre la frontera con Bolivia.

    En 1978 se sanciona la Ley 21.860, por la cual se retornan al Estado provincial doscientas hectáreas del Parque.

    Su nombre deriva de las voces quechuas “huario”, que significa población, y “tu” (diminutivo). Así, Baritú significa “población pequeña”.

    Protege una porción de 72.229 hectáreas de la ecoregión denominada “Yunga” o “Selva de Montaña”, la cual es una de las regiones con mayor biodiversidad de la Argentina. Esta región puede dividirse en tres subregiones definidas por la altitud y la humedad disponible: Selva Pedemontana, Selva Montana y Bosque Montano.

    La selva montaña, ubicada por encima de los 500 metros sobre el nivel del mar, es la que predomina en el Parque. Allí puede observase gran variedad de epífitas -plantas que crecen sobre otras sin ser parásitas- que tapizan las ramas o cuelgan como cortinas; mientras que lianas y enredaderas trepan por los troncos de los árboles. El nivel inferior de las Yungas corresponde a la denominada “Selva Pedemontana” representada por árboles de Tipa, Pacará y Cebil, acompañados por el Jacarandá y el Cuchucho. En el sotobosque, musgos y helechos cubren el suelo y las rocas. A partir de los 800 m.s.n.m. comienza el “Bosque Montano”, aquí se destacan el Nogal, el Aliso y el Pino del Cerro.

    Hay diferentes ecotonos o zonas de transición, como por ejemplo, entre la selva de montaña y el bosque montano, la selva de montaña y la selva pedemontana.

    Existe una asociación sin fines de lucro, la Fundación ProYungas, que se encarga de llevar adelante actividades de gestión para la conservación y el desarrollo sustentable en la ecorregión de las Yungas o Selvas Subtropicales de Montaña y de otras áreas del subtrópico argentino. El trabajo de ProYungas se encuentra enmarcado en cuatro áreas complementarias entre sí, en las cuales pretenden alcanzarse los siguientes objetivos:

-        Generación de información y capacitación técnica para orientar y sustentar vocaciones y compromisos profesionales hacia la problemática ecológica de las yungas, para fomentar la investigación para el proceso de toma de decisiones y la implementación de acciones de conservación de los recursos naturales.

-        La conservación de los recursos naturales estableciendo áreas con prioridades de conservación (una de ellas es la Alta Cuenca del Río Bermejo, río que forma el límite del Parque Nacional Baritú en un tramo al noreste), trabajar en la conservación de este ecosistema a lo largo de los Andes, además del diseño y gestión de reservas naturales públicas y privadas.

-        Educar y concientizar a la población en temas relacionados con la conservación de las Selvas de Montaña.

-        El desarrollo sustentable, generando espacios de trabajo de bajo impacto ambiental que vinculen la conservación de la biodiversidad con el desarrollo productivo de comunidades locales (campesinas y aborígenes) de las Selvas de Montaña.

-        La difusión de material gráfico destinado al público en general y al académico.

    Las yungas, son unas de las áreas que requieren más atención en Argentina, esta región se extiende por Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca, La Rioja y hasta Bolivia. Ha sido reconocida por Bird Life International como una de las 218 regiones del mundo con mayor endemismo de aves (es decir, aves que son propias y exclusivas de esta región). También es considerada por la Fundación Mundial Vida Silvestre como una de las doscientas regiones del mundo cuya conservación es prioritaria. De acuerdo a estudios, la región ha perdido más del setenta por ciento de su zona boscosa debido a la actividad humana. El Parque Nacional Baritú y toda la región de yungas están sufriendo un proceso de aislamiento geográfico y las poblaciones de animales y plantas silvestres quedan ‘presas’ dentro de los límites no deforestados y no tienen posibilidades de intercambiar genes, como es el caso del Yaguareté, y se sabe, que con la pérdida del hábitat natural de los animales la desaparición es inminente.

    Es muy importante la conservación y protección de las yungas y el Parque Nacional Baritú, por la gran biodiversidad que tienen y además, porque es el habitad del Yaguareté, declarado monumento natural nacional (ley 25.463) y monumento natural provincial en Salta (decreto 1.660), Chaco (ley 4.306) y Misiones (ley 2.589).

    El Yaguareté fue declarado monumento natural de la argentina por la ley 25.463 en el año 2001. La ley fue sancionada el 15 de agosto de 2001 y promulgada el 7 de septiembre del mismo año, pero después de 13 años la misma está sin reglamentar aún.

    En la Argentina quedan sólo 200 ejemplares de Yaguareté, se encuentran en serio peligro de extinción y sigue habiendo problemas de caza furtiva e indiscriminada, deterioro del hábitat, tráfico de fauna, etc., que afecta no sólo al yaguareté, sino a toda la biodiversidad del lugar.

    Otros animales que se encuentran en el parque son el puma, chanchos de monte, el oso hormiguero, el tapir, el carpincho y el zorro. En el recorrido a través de los senderos del Parque es posible avistar ardillas, hurones o monos caí. Los ríos tales como el Lipeo, Pescado y Bermejo son el hábitat de distintas especies de peces autóctonos como sábalos, bogas, bagres y dorados. Las aves de variadas formas y colores habitan los diferentes pisos de vegetación de la selva, encontrándose desde águilas crestadas hasta el minúsculo picaflor enano. Enriquecen esta diversa fauna numerosas especies de insectos, anfibios y ofidios.

    Con el correr del tiempo, si no actuamos contra la extinción de las especies, vamos a tener que resignarnos a ver estos animales solo en nuestros sueños. Cada vez es más el número de animales que corren el riesgo de convertirse en piezas de museo y las áreas naturales protegidas en apenas algo más que zoológicos para animales en extinción.

    Aunque se intenta revertir esta circunstancia con la creación de áreas naturales protegidas, son muchísimas las especies que quedan fuera de los límites de las mismas y al no ser tan conocidas no hay protección oficial para ellas. Es elemental el hecho de conocer cuáles son estas clases, cuántos ejemplares quedan de cada una y dónde se localizan las poblaciones de mayor interés para protegerlas.

    El Parque Nacional Baritú conserva signos de una gran diversidad cultural y posee un valioso patrimonio antropológico y arqueológico vinculado a la denominada cultura San Francisco. Sucesos de significancia como por ejemplo los relacionados al período preincaico e incaico, la conquista y colonización, las guerras de Independencia y del Chaco, la guerrilla del '60 y el desarrollo productivo del “Ramal” jujeño-salteño, han dejado su huella marcada en las comunidades campesinas.

    Es así como este pasado aporta a la identidad cultural actual de la región y constituye un espacio importante de resguardo y evolución de los recursos antropológicos que hoy en día se pueden apreciar en aspectos tales como: sistemas de agricultura y ganadería, rasgos arquitectónicos, comidas, topónimos, rituales, leyendas y mitos.

    Los guardaparques del Parque nacional Baritú se dedican a las tareas de control, vigilancia social y ecológica del área protegida, control de caza, pesca y otras actividades, la atención al visitante, el apoyo a la Investigación y asistencia a las comunidades indígenas y pobladores del área protegida, la educación ambiental en las escuelas de la zona, patrullas y recorridas, relevamiento de flora y fauna, monitoreo de fauna, mantenimiento de vehículos, entre otras actividades.

    Uno puede ayudar en la conservación de esta área mediante un programa de voluntariado del Parque, en el cual cualquier persona puede participar si cumple con los requisitos de inscripción. Las actividades que realiza cada voluntario son de acuerdo a las necesidades de cada área y los talentos personales e inquietudes de cada voluntario, intentando lograr beneficios para todas las partes intervinientes en el proceso de voluntariado.

    Para el turismo es recomendable la visita de junio a octubre ya que las lluvias estivales influyen en el estado del camino.

    En el parque se puede realizar turismo naturaleza y ecoturismo, ya que la realización de actividades recreativas y de esparcimiento en el área protegida ayuda a la interpretación y/o conocimiento de la naturaleza con diferentes grados de profundidad, sin degradar ni agotar los recursos.

    También garantiza la seguridad del turista teniendo en cuenta que algunos de los elementos integrantes de este ambiente natural de Selva de Montaña pueden representar riesgos para las personas. Informándose convenientemente y adoptando las precauciones necesarias uno puede disfrutar plenamente del lugar. Algunos de los factores causantes de riesgo son:

-        Los animales silvestres como el puma, yaguareté, que si bien tienden a evitar la presencia del hombre, pueden resultar un riesgo en determinadas circunstancias, como por ejemplo en caso de que estén alimentándose o con sus crías.

-        Existen especies como arañas, escorpiones, avispas, abejas o reptiles cuyas picaduras y/o mordeduras pueden ser venenosas, de gravedad y más si una persona es alérgica a estos animales.

-        Es posible durante el tránsito por los senderos, rozar accidentalmente plantas como las ortigas u otras que pueden producir reacciones urticantes superficiales en la piel, con picazón y ardor. El efecto no es de gravedad y desaparece al pasar unos minutos.

-        Se recomienda no ingerir hojas, tallos, semillas o frutos que no se reconozcan. Es importante tener especial cuidado con los niños.

-        Asesórese sobre la vacunación contra algunas enfermedades regionales presentes como la fiebre amarilla, dengue, malaria, entre otras.

    Algunos de los senderos que se pueden realizar se encuentran en proceso de construcción como "senderos interpretativos" y no todos cuentan aún con la cartelería específica. Ellos son:

-        El Lipeo - Abra de Minas – Baritú: Es un recorrido de 16 km y parte desde la comunidad El Lipeo por el camino vehicular, pasa por “el cedral” y el punto panorámico “Abra de Minas” es el sitio más alto del recorrido a 1770 msnm. Luego se llega a la comunidad Baritú.

-        Sendero Cultural “El Molejón”: Parte a 100 m del Destacamento del Parque y visita un molino de piedra utilizado antiguamente por la comunidad para la molienda de maíz.

-        Sendero El Cedral de Abra de Minas: Es un recorrido de 8 km hasta el ingreso. El sendero de 200metros recorre un sector poblado de árboles de Cedro Salteño de imponente envergadura.

-        El Lipeo - La Junta: Es una caminata corta que bordea el Río Lipeo y llega hasta la unión de los ríos San José y Cayotal. Es recomendado para la observación de aves.

-        El Lipeo - Las Termas del Cayotal: El trayecto es de una hora y media de duración y llega a un sitio con aguas termales que se encuentran fuera del Parque Nacional.

-        Baritú - Los Helechos: Tiene una duración de 8 horas de ida y vuelta. El recorrido parte desde la comunidad Baritú y visita un área con helechos arborescentes. Se realiza solo con guía.

    También se puede pernoctar en el camping agreste El Ukumar, ubicado en la Comunidad Aborigen El Lipeo a orillas del Río Lipeo, la misma cuenta con mesas, bancas y fogones, pero el camping no cuenta con servicios para el visitante ni proveeduría.

    La forma de llegar a este parque es por vía terrestre, partiendo desde la ciudad de San Ramón de la Nueva Oran en Salta, por la ruta nacional Nº 50 hasta la localidad de Aguas Blancas, en el límite con Bolivia. Desde allí, previa realización de trámites aduaneros y migratorios, se recorren 110 km. por la Ruta Panamericana Nº1 en territorio boliviano que se encuentra pavimentada y posee una gran belleza escénica.

    Antes de la localidad “La Mamora” se toma el desvío al puente internacional regresando a Argentina y luego de transitar 18 km. por la Ruta Provincial Nº19, consolidada, se ingresa a Los Toldos. Tras 26 km. más, se arriba al Parque Nacional Baritú. Por precaución es mejor cargar combustible en Orán o Aguas Blancas ya que en Los Toldos es difícil conseguir.

    Para el viaje a este Parque Nacional es recomendable llevar consigo toda la documentación personal y del vehículo que utilice para el cruce internacional. La aduana boliviana exige póliza de seguro del vehículo con cobertura para la República de Bolivia y la Tarjeta Verde para Titular. En caso de ser autorizado, la autorización debe ser legalizada por un escribano con el sello del Consulado de Bolivia, el trámite es sencillo y puede realizarse en la Ciudad de San Ramón de la Nueva Orán. Los menores de edad que viajan con un solo padre precisan la correspondiente autorización legalizada.

    Hay que ser consciente que es un área protegida, y aunque no lo sea, siempre hay que respetar a la naturaleza y saber que en ella no está permitido cazar, pescar o molestar a la fauna silvestre, extraer cualquier elemento natural como plantas, musgos, rocas, insectos u otros animales, arrojar basura o cualquier tipo de daño sobre el medio ambiente.

    ‘‘El propósito del reino vegetal es alimentar a los animales y los humanos, mantener la tierra firme, realzar la belleza y equilibrar la atmosfera. Las plantas y los árboles cantan a los humanos en silencio y todo lo que piden a cambio es que nosotros le cantemos a ellos’’ (Morgan, 1991: 68).

 

domingo, 14 de diciembre de 2014

Ficciones: Juan Pedro y su corazón


Ficciones

Juan Pedro y su corazón

Por Mabel Fernández

 

    En el aeropuerto de Sao Pablo, observaba Juan Pedro las pantallas que anunciaban la partida de su vuelo. En Natal, Joáo un colega brasilero lo esperaría y en un automóvil lo conduciría a su destino final, Parnamirim. Había partido  unas horas antes desde Ezeiza, con sus treinta años  y un doctorado en curso  en etnología agronómica.

    Parnamirim  tenía una atracción turística particular, poseía el árbol de castaña de cajú más grande del mundo, con dimensiones descomunales, Anacaridium Occidentale, es el nombre científico del árbol y proviene de la palabra griega kardia, o sea corazón, por la forma y el color de sus frutos.

    Juan Pedro se instaló en una pequeña casa típica del lugar, a pocos metros del laboratorio donde realizaría sus estudios. Esperaba no extrañar a su casa materna rodeada por un pequeño parque, a diferencia de la de Panamirim donde los bosques de castaños crecían hasta perderse en el horizonte y millones de corazoncitos pendían de sus ramas esperando a los recolectores de frutos, que los arrancaran para la comercialización de su nuez.

    Para el joven investigador, el idioma portugués era una barrera comunicacional. Con sus compañeros de trabajo no tenía mucho trato, eran unos pocos y estaban inmersos en sus investigaciones, por lo que no le era fácil hacerse de amigos, cada día que pasaba se sentía más solo, esta situación lo llevaba a permanecer tiempo extra en el laboratorio; dedicándose a pleno a descubrir los efectos negativos que producían en los tallos de los Anacardium los escarabajos barrenadores.

   Otros escarabajos habían sido en su niñez un juguete en las noches de verano. Con sus hermanos los recogían de la calle, debajo de las luminarias  donde encandilados, los insectos caminaban en círculo como embriagados de luz artificial. Él los ponía en un frasco de vidrio, y al día siguiente los observaba. El caparazón negro brillaba con el sol de la mañana que, junto a las patas gruesas que lo sostenían, le daban un aspecto imponente, que lo remitía a los tanques de guerra de juguete,  con los que sus hermanos libraban batallas de mentirita.

    Al mismo tiempo que en el Atlántico Sur, una guerra absurda les arrebataba la vida a unos  soldaditos hambrientos y mal pertrechados.

    Por aquel  entonces, Juan Pedro, en una caja  de camisa de su papá y con alfileres de costura pinchaba a los insectos  imitando  a los vistos en  las vitrinas de la sala de entomología del  Museo de Ciencias Naturales.

    A su laboratorio en Parnamirim, le llegaban para su experimentos, algunos escarabajos que como plaga reducían la sanidad  del bosque y producían pérdidas económicas importantes. Los pequeños tanques negros  atacaban la economía de la región y Juan Pedro debía encontrar el arma química para combatirlos.

    Joáo, intrigado por los resultados de la investigación de Juan Pedro, aquella mañana llegó muy temprano  al lugar de trabajo del argentino, lo encontró sentado, con el cuerpo rígido, los brazos colgando a los lados de la silla, la cabeza apoyada pesadamente sobre el microscopio.

    En la mesada, junto a un cuaderno escrito con fórmulas, libros apilados y  pipetas recientemente utilizadas, un tanque de guerra, yacía a punto  de ser atravesado por un alfiler de laboratorio.

jueves, 11 de diciembre de 2014

Cultura: Día Nacional del Tango


Cultura

Día Nacional del Tango

- 11 de Diciembre –

Por Fernando Volonté

    Relatan las crónicas de época que la idea de conmemorar un Día del Tango (expresión cultural que tiene su origen en la fusión de aportes afroamericanos, criollos y de inmigrantes europeos que nos identificanal, que tiene su origen ) fue una ocurrencia del periodista y productor Ben Molar, y la elección de la fecha es consecuencia del nacimiento de dos de los mayores íconos tangueros: Carlos Gardel y Julio De Caro, ambos nacidos un 11 de diciembre (Gardel, en 1890; De Caro, en 1899).

    La ocurrencia llegó a Molar un 11 de diciembre de 1965, mientras iba caminando a la casa de De Caro para festejar su cumpleaños y cayó en la cuenta de que tanto su amigo compositor como el “zorzal del tango” compartían la misma fecha de nacimiento. Molar presentó inmediatamente la propuesta al Secretario de Cultura de la Ciudad de aquel entonces, pero la propuesta tardó 12 años en instrumentarse y en noviembre de 1977 se firmó el Decreto nº 5830/77, que instituía la celebración del Día del Tango, el cual desde entonces se conmemora en todo el mundo.

    Seguidamente, Molar propició la aprobación de un decreto con alcance nacional, y así fue concedido, dándose lectura al Decreto nº 3781/77. Como dato anecdótico, el 11 de diciembre de aquel 1977 se celebró un festival conmemorativo, que terminó cuando Julio De Caro subió al escenario y unas quince mil personas le cantaron el feliz cumpleaños.

    Posteriormente, con el retorno de la democracia, el Senado y la Cámara de Diputados de la Nación promulgaron la Ley Nacional del Tango (Ley 24.684), publicada en el boletín oficial del 14 de agosto de 1996, y posteriormente reglamentada por el Decreto Nacional 627/98. En su Artículo 1º, esta ley establece: “Declárase como parte integrante del patrimonio cultural de la Nación a la música típica denominada ‘tango’, comprendiendo a todas sus manifestaciones artísticas, tales como su música, letra, danza y representaciones plásticas alusivas.”

Carlos Gardel

    Una de las versiones históricas más aceptadas nos cuenta que nació en Toulouse, Francia, el 11 de diciembre de 1890. Hay unanimidad en el hecho de que vivió desde su infancia en Buenos Aires y se nacionalizó argentino en 1923. Falleció el 24 de junio de 1935 en Medellín, Colombia, en un accidente aéreo. La persona y la imagen de Gardel ha sido objeto de idolatría popular, especialmente en Argentina y Uruguay, colocándolo en un lugar de mito y símbolo cultural que aún mantiene su vigencia.

    El escritor Horacio Salas nos dice en su libro: “A más de siete décadas de su muerte todavía se buscan explicaciones intelectuales, que en el fondo no hacen otra cosa que agregar nuevos elementos a su mitología. Durante mucho tiempo se dijo que la permanencia de la popularidad de Gardel se debía a la identificación que sentía el argentino medio, hijo de la inmigración, con la historia del cantor. Gardel era el hombre que había llegado a cumplir los sueños de la mayoría: tener pinta, mujeres, fortuna, amigos y una voz inigualada. Había logrado cantar vestido de etiqueta en los cabarets de París y había sido aplaudido y amado por las multitudes de América latina. Era un hijo de inmigrantes (en este caso inmigrante él mismo) de padre desconocido, que había logrado superar su origen a fuerza de tenacidad y trabajo: un ejemplo en una sociedad joven necesitada de modelos. La explicación sin duda era válida durante los años treinta y cuarenta. Pero, con el paso del tiempo, ¿cuál es la explicación de su perdurabilidad?”

 

Julio De Caro

 

En recuerdo de mi tío Julio César

Volonté, un “decarista” de ley

    Julio De Caro, fue un destacado violinista, director de orquesta y compositor de tango argentino que nació en Buenos Aires, el 11 de diciembre de 1899 y murió en Mar del Plata, Argentina, el 11 de marzo de 1980.

    En 1924 formó el sexteto que estaba llamado a fijar las normas del tango clásico. Ese conjunto lo integraban Julio y Emilio De Caro en los violines, Pedro Maffia y Luis Petrucelli en los bandoneones, Francisco De Caro en el piano y Leopoldo Thompson en el contrabajo.

    La orquesta de Julio De Caro inició el ciclo que se conoce como "la guardia nueva" del tango, y cuya evolución puede seguirse hasta las revolucionarias innovaciones de Astor Piazzolla. Esta nueva escuela se enriquecería con figuras de la talla de Osvaldo Fresedo, Aníbal Troilo, Osvaldo Pugliese y Horacio Salgán. A partir de De Caro y sus continuadores, el tango empieza a ganarse el título de "música de Buenos Aires", acaso porque esta denominación disimulaba sus orígenes arrabaleros.

    De Caro incorporó al tango numerosos recursos técnicos de la música culta, especialmente en materia de armonía y contrapunto, sin desvirtuar las esencias rítmicas y melódicas del género. Algunos de esos aportes fueron el acompañamiento armonizado del piano, los fraseos de los bandoneones y los contracantos del violín, que forman melodías de agradable contraste con el tema central. También incluyeron solos de piano y bandoneón, expresados con una riqueza armónica y sonora hasta entonces desconocida. Algunas obras compuestas por De Caro son "Mala junta", "Boedo", "El monito", "Buen amigo", "Tierra querida", "El arranque", "El mareo", "Chiclana" y "La Rayuela". En cierto sentido, Julio De Caro es a la orquestación del tango lo que Carlos Gardel al modo de cantarlo: figuras que han marcado un antes y un después en la historia de esta canción popular.

 

Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad
    El tango, género musical originario del Río de la Plata, fue declarado en el año 2009 por la UNESCO Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, tras un pedido conjunto de Argentina y Uruguay. Las dos naciones habían impulsado al tango en conjunto y en representación de las ciudades de Buenos Aires y Montevideo, respectivamente, en octubre de 2008, porque ambas "comparten el nacimiento, la tradición y la pasión por el tango". 

lunes, 8 de diciembre de 2014

Turismo y medio ambiente: Sobre la Reserva Nacional Pizarro en la provincia de Salta


Turismo y medio ambiente

Sobre la Reserva Nacional Pizarro en la provincia de Salta

Por Franco Dalvit

 

    La Reserva Nacional Pizarro se ubica en la localidad de General Pizarro, departamento Anta, provincia de Salta. Fue creada el 14 de octubre de 2005, el Estado Nacional y la provincia de Salta acordaron el establecimiento de un Área Protegida de Jurisdicción Nacional en lo que antiguamente fue parte de los Lotes 32 y 33 donde había una Reserva Provincial. Con posterioridad el 28 de Diciembre de 2010, la Provincia aprobó la Ley de cesión para la creación de la Reserva prosiguiéndose con el trámite parlamentario nacional. El Estado Nacional cumplió los compromisos que contrajo en dicha oportunidad mediante la compra de 4.238 hectáreas y la cesión de 800 de ellas a la Comunidad Wichí de Pizarro.

    La superficie actual es de 7876 hectáreas cuando a las 4.238 adquiridas por la Administración de Parques Nacionales se suman los predios que Salta cedió.

    Es un excelente lugar para recorrer la ecorregión de Chaco Seco, Selva de las Yungas y a su vez conocer la cultura Wichí. Debido a ello recomendamos visitar la comunidad Wichí, conocerlos con respeto y adquirir sus artesanías, ya que algunas familias viven de ello.

    Sin embargo el atractivo natural no debe ser ignorado y entre los atractivos de la Reserva Nacional Pizarro, se puede visitar el Punto Panorámico, las Aguas Calientes, el Angosto de Las Tortugas y el Chorro de las Perlas. Son lugares de verde intenso, grandes arboledas y un buen lugar para realizar avistaje de aves.

    La mejor época para visitar la Reserva Nacional Pizarro es durante los meses de abril a septiembre, fuera de la época de lluvias veraniegas que cortan los caminos con las crecidas de los ríos.

    La reserva no posee servicios, pero en el pueblo General Pizarro se puede conseguir alojamiento y víveres o en Apolinario Saravia (26km. al sur) se puede conseguir nafta para continuar el recorrido por la región.

    La Reserva Provincial de Pizarro fue creada a fines de 1995 con el objetivo de preservar una diversidad de ambientes de llanura, pedemonte, serranías, chaco de llanura, selva de transición y selva de montaña.

    Sin embargo, en febrero de 2004 el gobernador de Salta, Juan Carlos Romero, impulsó una ley provincial mediante la cual se desafectó a la reserva de su condición de área protegida, con el objetivo de lotearla, rematarla y destinarla a distintas actividades agropecuarias, fundamentalmente al cultivo de soja transgénica.

    El caso motivó el rechazo de la Universidad Nacional de Salta, de los habitantes de la reserva y de numerosas organizaciones  ambientalistas, entre ellas Greenpeace, la Fundación Vida Silvestre Argentina y la Fundación Ambiente y Recursos Naturales, quienes reclamaron judicialmente la nulidad de la ley de desafectación de la reserva. Durante casi dos años, Greenpeace realizó acciones directas en la zona, bloqueando las topadoras que se encontraban desmontando, y denunció la deforestación ilegal e irracional y la quema del material forestal remanente luego de los desmontes.

    El conflicto tuvo su pico de tensión cuando un grupo de compradores de la reserva se aprestaba a iniciar el desmonte en la zona. En ese momento se intensifica la campaña y la Administración de Parques Nacionales manifiesta su interés en incorporar a Pizarro a su jurisdicción.

    Así, el 29 de septiembre de 2005 el presidente Néstor Kirchner se comprometió a intervenir en el caso, luego de recibir a una delegación de la comunidad wichi que vive en la reserva, acompañada por numerosos artistas.

    A fines de 2005, la Administración de Parques Nacionales (APN) firmó un acuerdo con el Gobierno de Salta para la creación de una nueva Área Protegida Nacional en General Pizarro, cuya superficie será de 21.298 hectáreas; algunas de ellas compradas por la APN y otras cedidas por la provincia. Dentro del acuerdo, la comunidad wichi pasará a ser propietaria de 800 hectáreas dentro de las 4.230 que compró la APN. Parque Nacionales cedió esas tierras a la comunidad en comodato, figura temporaria hasta la escrituración definitiva.

    Asimismo, se acordó sumar otro lote de la reserva, bajo litigio limítrofe con Jujuy, sobre el cual la provincia de Salta se compromete a incorporar también ese territorio a la nueva configuración del área protegida, que se constituirá de la siguiente manera: 6.232 hectáreas de la zona previamente reservada por la provincia de Salta, parte de cuyos territorios están en litigio limítrofe con Jujuy. La provincia de Salta cederá al área protegida las hectáreas que le toquen al final del litigio y la Nación se compromete a que la provincia de Jujuy haga lo mismo con las que eventualmente le toquen a ella: La parcela 7 del ex lote fiscal 33, de 3.333 hectáreas, que será cedida por la provincia de Salta; las parcelas 1 y 3, que suman 4.230 hectáreas, y que fueron compradas por la APN; un pequeño lote de 276 hectáreas que conecta a las anteriores; 6.000 hectáreas de la finca El Chaguaral, ubicada en el departamento de Orán, que serán incorporada bajo la categoría de Reserva Privada bajo jurisdicción de la APN. Además, sus propietarios desean anexar 33.000 hectáreas también bajo su jurisdicción; 1.551 hectáreas más que serán restringidas del dominio de las propiedades ya privatizadas.

    El acuerdo entre la Nación y la provincia de Salta implica lamentablemente el desmonte de los lotes 4, 5 y 6, pertenecientes a las empresas Everest S.A. e Initum Aferro S.A. Se tratan de 6.218 hectáreas con una restricción de no desmontar el 25% de las superficies.

    Además se acordó establecer sobre el límite norte y oeste de la localidad de General Pizarro una franja de amortiguación en la que no se podrá desmontar, de no menos de 500 metros de ancho, a los fines de proteger a los habitantes del pueblo.

    Con el acuerdo se asegurará la conservación de más 21.000 hectáreas de bosque nativo, de las 25.000 que originalmente tenía la Reserva Provincial Pizarro. A éstas se sumarán posteriormente 6.000 hectáreas de la finca El Chaguaral, sobre las que Parques Nacionales tendrá jurisdicción, y otras 33.000 hectáreas de la misma finca.

    Con una extensión futura aproximada de 60.000 hectáreas, Pizarro se convertirá en la primer Reserva Nacional de Selva de Transición y Chaco Seco de la Argentina, ampliándose el área del ecosistema originalmente protegido por la Reserva Provincial.

    El 11 de agosto de 2006, el presidente Néstor Kirchner formalizó la creación de una nueva Área Protegida Nacional en Pizarro y encabezó el acto de cesión de tierras bajo título comunitario a la comunidad wichi. Recién cuatro años después, el gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, envió a la legislatura provincial la ley de cesión de jurisdicción para que se constituya la Reserva Nacional General Pizarro. El 7 de diciembre de ese año, senadores salteños votaron a favor de la cesión de jurisdicción de estas tierras lo que permitirá, entre otras cosas, la entrega de tierras a la comunidad indígena y el desarrollo conjunto de acciones de conservación y desarrollo sustentable. Las fincas que constituirán parte de la reserva serán los lotes 1, 3 y 7, de un total de 7.589 hectáreas, a los que se les suma otras 200 hectáreas de la franja norte, conocida como el lote 16.128, lo que hace un total de 8.000 hectáreas.

    Sin embargo, la Reserva Nacional Pizarro aún no cuenta con la ley nacional de creación (sólo fue aprobada por el Senado). Cabe advertir que la ley de cesión de la provincia a la Nación caduca en diciembre de este año.

    La gestión del lote de 6.232 hectáreas de la zona previamente reservada por la provincia de Salta, parte de cuyos territorios están en litigio limítrofe con Jujuy, no ha tenido avances.

    La parcela 7 del ex lote fiscal 33, de 3.333 hectáreas, fue cedida por la provincia de Salta. Las parcelas 1 y 3, que suman 4.230 hectáreas, fueron compradas por la APN. De las 6.000 hectáreas de la finca El Chaguaral, que debían ser incorporadas bajo jurisdicción de la APN, al menos 300 hectáreas han sido desmontadas ilegalmente, encontrándose zonificadas en Categoría l – Rojo, según el Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos de la provincia. Los lotes 4, 5 y 6, pertenecientes a las empresas Everest S.A. e Initium Afero S.A., fueron totalmente desmontados. La franja de amortiguación, en la que no se podía desmontar, de no menos de 500 metros de ancho, no fue respetada.

    Actualmente la Reserva Pizarro tiene su intendencia en Orán, donde se encuentra el Intendente Jorge Romero Dindorf, y cuenta con seis guardaparques y dos brigadistas en terreno.

    Los wichi obtuvieron, en calidad de comodato cedido por APN, 800 hectáreas en las tierras elegidas y reclamadas por ellos. A su vez, hacen uso de 1.400 hectáreas más de bosques del Área Protegida. La comunidad wichi Eben Ezer, está compuesta por 13 familias de 53 integrantes. Su cacique es Simón López. Poseen doce viviendas, pozo de agua y escuela. La escuela funciona desde abril de 2012 en el salón comunitario construido por las donaciones recibidas a través de la campaña organizada por Greenpeace y Red Solidaria. Veinticuatro niños asisten a la misma, donde tienen educación bilingüe. También funciona como comedor y para la alfabetización de adultos.

    Actualmente, los wichi talan el bosque donde viven para su autoconsumo y para la venta de postes de quebracho y maderas para fabricación de carbón. Hacen uso de la totalidad del lote 1, donde se dedican a la ganadería bovina y caprina. También realizan trabajos temporarios en deschampados. Se han iniciado actividades de desarrollo sustentable para revertir la situación de pobreza y marginación de la población presente en el área protegida y en las zonas contiguas, como ser apicultura y huertas, pero no han prosperado, a excepción de Simón López, que posee dos hectáreas cultivadas.

    Los campesinos criollos, que no poseían título y que fueron considerados intrusos, llevados por la presión de las autoridades y de empresarios, finalmente aceptaron ser relocalizados en diferentes parcelas. A algunos se les otorgó préstamos para establecerse, pero no se logró la desocupación efectiva de la totalidad del área. Unos pocos campesinos mantienen litigios judiciales por ser poseedores desde hace más de veinte años.

    La zona cercana a Pizarro mantiene un alto nivel de deforestación, lo que atenta contra las funciones de amortiguamiento de los mismos. Los desmontes en las fincas El Chaguaral, Las 86 Leguas, Santa Magdalena II y La Moraleja afectan seriamente a los bosques cercanos a la Reserva Pizarro y el corredor biológico entre ésta y el Parque Nacional El Rey. Dichos desmontes fueron rechazados por Greenpeace sin respuesta por parte del gobierno de Salta.

    Cabe destacar que el conflicto en torno al desmonte de la Reserva Pizarro contribuyó significativamente a difundir el drama de la deforestación en el norte de nuestro país y a la posterior aprobación de la Ley Nacional 26.331 de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental de los Bosques Nativos.

    Por otra parte, si bien el acuerdo firmado en 2005 no era el ideal, se trató de una victoria histórica porque se salvaron miles de hectáreas de bosques nativos en peligro y se logró el acceso a la tierra para la comunidad wichi. Lamentablemente los gobiernos provincial y nacional han avanzado poco en la concreción del mismo.

    Greenpeace reclama la urgente creación de la Reserva Nacional Pizarro en los términos acordados hace ocho años entre la Administración de Parques Nacionales y el Gobierno de Salta.



Bibliografía




 

 

 

viernes, 5 de diciembre de 2014

Turismo y medio ambiente: Bosques Petrificados de Jaramillo en Santa Cruz


Turismo y medio ambiente

Bosques Petrificados de Jaramillo en Santa Cruz

Por Ignacio Mirchak

    El parque nacional Bosques Petrificados de Jaramillo es un bosque petrificado protegido ubicado al noreste de la provincia de Santa Cruz, en la Patagonia argentina. Anteriormente era monumento natural Bosques Petrificados que se instituyó en 1954 para preservar la integridad de un exponente del proceso de petrificación sobre paleobosques de la Patagonia.

    En diciembre de 2012 se decretó la recategorización de esta área protegida bajo la figura jurídica de parque nacional.

    El acceso al área se encuentra sobre la RN 3, entre las localidades santacruceñas de Jaramillo, al norte, y Puerto San Julián, al sur. A la altura del km 2074 de esta RN 3, nace la RP 49, que tras un recorrido de 50 km llega hasta la Seccional de Guardaparques del parque nacional, donde se encuentra la Sala de Visitantes y el Sendero Paleontológico que se recorre a pie.

    Se ubica al noreste de la provincia de Santa Cruz, en el Departamento Deseado, siendo las poblaciones más cercanas, Jaramillo, y Fitz Roy a 140 km al norte del yacimiento. Hasta hace algunos años abarcaba una extensión de 13. 700 ha. La Administración de Parques Nacionales adquirió dos zonas colindantes al antiguo monumento, gestionándose su inclusión al área protegida, conformando actualmente una unidad de 60.000 ha. Pertenece a la ecorregión estepa patagónica cuyo clima es frío y seco con lluvias invernales inferiores a 400 mm, con fuertes vientos del oeste, veranos secos y heladas durante casi todo el año.

    Hace 150 millones de años, en el período Jurásico medio superior, el área que ocupa este parque presentaba un clima estable con abundante humedad. Se desarrollaban densos bosques con árboles gigantescos, entre los que merecen destacarse antiguos parientes de los pehuenes (araucaria). Al inicio del período Cretácico, erupciones volcánicas, que coincidieron con el inicio del levantamiento de la cordillera, sepultaron con ceniza y lava vastas extensiones del territorio patagónico. Parte de los bosques cubiertos por cenizas fueron sometidos a procesos de petrificación.

    Los alrededores de Puerto Deseado y, en general, la geografía de la Patagonia no fueron siempre como son ahora.

    Hubo un tiempo en que el clima en la región era templado. No existía la cordillera de los Andes, por lo que los vientos humedecidos del océano Pacífico llegaban sin obstáculos a la zona. Bajo estas condiciones, el suelo florecía, poblándose de bosques de coníferas.

    Pero entonces, hace 150 millones de años ocurrió un cambio: comenzaron a soplar fuertes vientos y la actividad volcánica se intensificó. Los árboles no resistieron y se cayeron, cubriéndose de la ceniza volcánica que reinaba. La lluvia de silicio penetró y reemplazó el tejido vegetal por mineral. Y nada volvió a ser igual. La región se convirtió en lo que es hoy: un lugar árido, ventoso y con poca vegetación, casi desértico.

    Sin embargo, de aquellos tiempos quedaron testimonios. El Bosque Petrificado de Jaramillo, en el norte de Santa Cruz y a 256 kilómetros de Puerto Deseado, es uno de ellos. El lugar es, literalmente, un bosque. Sus troncos de piedra están derribados, pero sus raíces están en el mismo lugar en donde transcurrieron sus vidas.

    El sitio es impactante y está considerado uno de los yacimientos fósiles más importantes del país. ¿Por qué? Porque allí se encuentran los árboles petrificados más grandes del mundo: algunos ejemplares llegan a medir 35 metros de longitud (sin contar partes enterradas, ramas menores y copa) y tener hasta 3 metros como diámetro mayor. Hasta el momento de petrificarse contaban con 1.000 años de edad.

    Para preservar este impresionante yacimiento, en 1954 el bosque de Jaramillo fue nombrado Monumento Natural Nacional. En esta extensa área de 10.000 hectáreas no solamente se ven troncos. A pesar de ser un lugar casi desértico (no llueven más de 200 milímetros por año) y luego empalmar con la Ruta Provincial Nº 49.

    Elevaciones de escasa altitud coronada por lava, representan los vestigios de la actividad volcánica de aquel tiempo. Un buen ejemplo de ello es el cerro Madre e Hija, un volcán extinto que se erige como figura destacada en el paisaje que se aprecia desde el yacimiento paleontológico.

    En diciembre de 2012, a través del decreto 2600/2012, se promulgó la ley 26825, que habilita la creación en esta área protegida del parque nacional Bosques Petrificados de Jaramillo.

 

    Hace más de 10 milenios, el área fue asiento de poblaciones de cazadores-recolectores, cuyos testimonios son los diversos y numerosos tipos de asentamientos hallados: “picaderos" o talleres, campamentos base, enterratorios y canteras para la extracción de materias primas. Entre estas últimas, la madera fósil de araucarias de este parque era seleccionada para la fabricación de instrumentos de piedra. Para la economía de estos grupos humanos, la diversidad de microambientes del área –como vegas, lagunas temporarias de baja profundidad, cañadones, alta meseta, pastizales- ofrecía un conjunto de recursos disponibles en espacios accesibles con cortos desplazamientos: agua durante todo el año en los manantiales (pequeños oasis), reparo y leña, buena visibilidad, animales para la cacería tales como el guanaco y el choique o ñandú petiso, y una gran disponibilidad de rocas para la talla de artefactos.


 Tronco petrificado

 

 

    La abundante fauna, protegida de posibles agresiones gracias a la constante vigilancia de los guardaparques, adoptó conductas no evasivas y en las inmediaciones del sendero de las araucarias petrificadas se pueden observar con facilidad pequeñas manadas de guanacos compuestos por un macho con su harem de hembras y sus crías, así como también algunos confiados zorros grises. Los chingolos, las agachonas y los comesebos son algunas de las aves más comunes de observar. También lagartijas de variadas y miméticas tonalidades son frecuentes en el lugar.                              .
    El camino de acceso que media desde la
 RN 3 hasta el área protegida, ofrece la vista del piche patagónico y el ñandú petiso patagónico. Este último es un ave de gran tamaño, plumaje pardo grisáceo salpicado de blanco, con machos polígamos y se encargan de hacer los nidos, incubar los huevos y cuidar los pichones, que suelen ser más de 20. Conviene transitar a baja velocidad para advertir la presencia de esta mimética fauna que pasa inadvertida al ojo inexperto.


Araucaria petrificada

    La flora es rala y achaparrada, adaptada a las rigurosas condiciones ambientales. La vegetación típica de la estepa patagónica adopta formas compactas y semicirculares, como cojines.
Entre una amplia variedad de especies se encuentran miembros de las
 cactáceas de grandes flores anaranjadas hasta varios géneros de asteráceas de colores amarillos y con menos frecuencia blanco-rosados. En los cañadones reparados, crecen arbustos como molles, duraznillos, algarrobos y calafates (ambos con frutos comestibles).


Zorro colorado petrificado


    El aprovisionamiento se ve dificultado ya que las poblaciones más cercanas se encuentran, desde el norte, a 140 km de distancia —Jaramillo y Fitz Roy—, y desde el sur a 90 km —el paraje Tres Cerros—, por lo que es importante abastecerse antes de agua potable, alimentos, y combustible. Es conveniente, además, llevar neumáticos de repuesto en los vehículos y mantener las ruedas bien infladas durante el trayecto para disminuir la posibilidad de pinchaduras e inconvenientes, debido a que el camino es de ripio.

    En el parque no se permite acampar, se puede pernoctar en el camping privado a 20 km del lugar, sobre el camino de acceso. El sendero peatonal recorre 2 km, donde se pueden apreciar grandes ejemplares de araucarias petrificadas. Además, el circuito ofrece la posibilidad de realizar un recorrido corto de fácil tránsito para todo público. Es de acceso gratuito.

    El lugar permanece abierto durante todo el año, siendo el horario de verano de 9 a 20, de octubre a marzo; y en invierno de 10 a 17, de abril a septiembre.