miércoles, 6 de agosto de 2014

Turismo: Qué hacer en Baires en sólo tres días


Turismo

Qué hacer en Baires en sólo tres días

Por María Julieta Escayola

Fotografías: María Julieta Escayola

 
Café Tortoni

 
“Me verás volar por la Ciudad de la Furia, donde nadie sabe de mí  y  yo soy parte de todos”

Gustavo Cerati

    Ya sabemos que Buenos Aires es inacabable. Siempre que tomamos esos rumbos encontramos infinidad de motivaciones para quedarnos o volver. Sabemos que es una ciudad inspiradora en todos los sentidos y una especie de pulpo en el que se concentran y re-concentran infinidad de propuestas. Sabemos también que es allí donde Dios atiende. Por todo eso y más se pueden planificar diversos productos turísticos. Uno de los más importantes es el turismo cultural en pleno microcentro y en el punto neurálgico de la movida. En unas pocas cuadras a la redonda caminamos y encontramos de todo.  Sobre todo lo recomendamos a la hora de armar una de esas escapaditas de fin de semana largo que tan bien reconfortan al espíritu y abren la cabeza.

El avión es una buena opción para aprovechar todas las horas lo más posible además de dar tiempo al descanso. Es recomendable salir temprano el primer día del feriado largo. Si bien hace un tiempo la tendencia son los hostels, también siguen vigentes los hoteles de Avenida de Mayo a mano de todo, o también por calle Florida y sus laterales y por qué no sobre la mismísima Obelisco (Corrientes y Avenida 9 de julio).  En estas ubicaciones encontramos una infinidad de alojamientos, prácticamente uno al lado del otro de todos tamaños, precios y comodidades.

Es a partir de ese momento, una vez instalados en el hotel, que salimos hacia la calle y volvemos MUY tarde. Porque Buenos Aires nos obliga a ver recovecos, mitos, pasado, historia, geografía, buscar, hurgar, descubrir.

En el barrio de San Nicolás, la Casa de San Juan es uno de esos sitios para recorrer en la calle Sarmiento 1251. Comprada por Domingo Faustino Sarmiento para vivir con su familia, fue su única propiedad formal. Allí se había instalado el taller de su nieta, artista plástica destacada. El Estado Nacional la compró en 1947 y la declaró Monumento Histórico Nacional hasta que en 1980 el Ministerio de Bienestar Social transfirió el dominio al Estado de la provincia de San Juan que desde 1984 la utiliza como Casa de San Juan en Buenos Aires. Su fachada contiene ornamentos italianizantes y es la típica casa chorizo en torno a tres patios. Tiene aljibe y conserva un retoño de la higuera de la casa natal del prócer.



Enfrente, en calle Sarmiento 1272, nos topamos con la Casa de la Empleada fundada por el Monseñor De Andrea en 1932.  El terreno fue transferido por la Unión Popular Católica Argentina y construida por los arquitectos Gallardo y Cuomo. Su finalidad era albergar una mutual de empleadas con espacios para la asistencia y una residencia para las religiosas a cargo de la capilla en el subsuelo. Es interesante destacar que el 5 de julio de 1935 tuvo lugar la primera manifestación pública del Día de la Empleada. Allí se concentraron en la sede, recorrieron Talcahuano y Avenida de Mayo hasta la Plaza del Congreso. Dicha manifestación conjugaba una celebración feminista- política- gremial y religiosa. Hoy se siguen realizando todo tipo de capacitaciones. 

Y ya que estamos, nos dirigimos a Sarmiento 1334 (la otra cuadra nomás) en donde el Club del Progreso implica un lugar ineludible a la hora del paseo cultural. Con una impronta de aquellas, cuenta con biblioteca, restaurante, la posibilidad de hacerse socio del Círculo Cultural y varias actividades más, entre las que podemos mencionar ciclos de cine, cursos de Historia de las Ideas u óperas. Uno de sus miembros actuales es la reconocida periodista Magdalena Ruiz Guiñazú, redactora del periódico mensual La Gazeta del Progreso.


Caminando un poquito más, en Mitre al 1300 nos encontramos con el pasaje Rivarola. En una sola callecita construida con estilo neoclásico francés por la firma Petersen, Thiele y Cruz hacia los años ’20 es una auténtica joyita. Ha sido enteramente planificada en espejo, de tal manera que la misma puerta que uno ve del lado izquierdo está del lado derecho. Pintoresco y parisino, el pasaje tiene ese que se yo.

Unione e Benevolenza es actualmente la Asociación Italiana de Mutualidad e Instrucción. Situada en la calle Perón 1362 fue fundada por inmigrantes el 17 de julio de 1858 con el objetivo de aunar voluntades para la colectividad italiana, socorrerla, educarla y cooperar conjuntamente. Allí hubo una escuela primaria, una reconstrucción de manos de los socios Francesco Taiana y Aquiles Maverof con un estilo bien ecléctico y un reconocimiento posterior de la Comunidad Europea.

Para concluir el trekking urbano, está bueno tomar una visita guiada nocturna al Palacio Barolo, gemelo del mítico Palacio Salvo de Montevideo, sólo que este parece ser el gemelo tapado, y que es cuestión solamente de destapar. Su nombre se debe al productor agropecuario Luis Barolo quien encargó esta imponente construcción al arquitecto Mario Palanti. El Palacio Barolo tiene una arquitectura sólida y hermosa inspirada en la Divina Comedia del Dante. En todo momento hay alusiones a la obra literaria (planteado con una planta baja que representa al infierno, pisos del purgatorio y un cielo al que es muy difícil llegar) a la vez que contiene intensa simbología. El Barolo está a un paso de nuestra vista, sobre Avenida de Mayo 1370. Uno camina por allí y no se da cuenta del valor que significa pasear por sus oficinas. En lo alto, el faro que ilumina la ciudad de Buenos Aires atrapa y subyuga.

Una vez realizada la recorrida del Barolo, llegó la hora de ir a una pizzería (que no va a ser difícil encontrar) y pedir una buena porción de fainá. Las cuartetas siguen diciendo presente en la ciudad porteña.

Para finalizar el día, no se puede evitar el cafecito en el tradicional Tortoni, en Avenida de Mayo 825. Emblemático, pintores, escritores, periodistas y músicos han pasado por este lugar, entre los que podemos mencionar a Benito Quinquela Martín, la Agrupación de Gente de Artes y Letras, Jorge Luis Borges o Adolfo Bioy Casares.



Al otro día es altamente recomendable pasear por la calle Corrientes, sacarse fotos, recorrer las mil y una librerías con ofertas de otro universo o las casas de venta de películas originales con títulos para dejar la boca abierta a cualquier cinéfilo de ley. El Paseo La Plaza, la editorial Djaen (especializada en cine), el teatro San Martín y tantos  otros espacios nos invitan a un verdadero recorrido por todos los sentidos. El gato negro, en calle Corrientes 1669, es el rincón ideal para tomarse un café a mitad de mañana y ver la cantidad de productos y especias de colección que tiene en su interior.

Por supuesto que es cita impostergable pasar por un teatro. Además de verlo y sacarse fotos, hacer turismo cultural implica entrar y disfrutar de las obras que ya son una garantía en Buenos Aires. Y es que la ciudad de la furia está hecha de teatro.

El último día que nos queda del finde largo es ideal para caminar por la calle Florida y ver las tiendas de ropa que están en oferta y deleitarse con los edificios que se mantienen inalterables. Centinelas de un pasado repleto de historias y una ciudad que, si bien le da la espalda al puerto, alberga relatos en su interior que sólo el turista inquieto puede descubrir. Y decimos turista y no viajero, ya que éste último es la nueva moda, la tendencia, pero el turista… ese siempre estará. Buscando anécdotas, buses, tours y guías que lo ayuden a su recorrida. 

Ya es hora de entrar a las Galerías Pacífico con salidas por calles Florida, Córdoba, San Martín y Viamonte. Declarado Monumento Histórico Nacional por su arquitectura y sus murales, tiene visitas guiadas y es una suerte de shopping- galería de arte que invita al convite y a elegir la variedad que ofrece el patio de comidas. Dentro de él, el Centro Cultural Borges siempre nos está esperando con una muestra para desasnarnos con las artes plásticas.

Es hora de partir. Hay que llamar un taxi para no perder el vuelo que nos lleve a nuestro origen. Pero nos vamos con la firme convicción que entre Buenos Aires y nosotros hay un pacto secreto (obviamente no revelable) que en algún momento y cuando la oportunidad disponga, nos volveremos a encontrar.

domingo, 3 de agosto de 2014

Teatro: Hija de D10s


Teatro

Hija de D10s

Por Julia Volonté

 

FICHA TÉCNICA:

Elenco: Dalma Maradona, con la participación de Mariano Bicain

Autoría: Erika Halvorsen y Dalma Maradona

Dirección: Erika Halvorsen

Coordinación de producción: Florencia Méndez Acuña

Escenografía: Alejandro Mateo

Vestuario: Denise Romano

Fotografía: Machado Cicala Morassut

Diseño audiovisual: Benjamín Amadeo

Ilustraciones: Costhanzo

 

    El domingo 27 de julio en la sala Enrique Muiño del Cultural San Martín, se presentó la última función de Hija de D10s, teatro documental. La obra que es un diálogo entre Dalma Maradona y un pibe maradoniano representado por Mariano Bicain se apoya en multimedia, fotografías y videos inéditos de Diego Maradona y su familia. Y los ya conocidos momentos gloriosos del astro en una cancha.

    El eje de la obra es el recorrido de la vida de Dalma y su compleja relación con la fama que la recibe al nacer. Y la complicada relación con su padre. A través de la ironía, por momentos la burla hacia ese D10s, que el público, futbolero o no, idolatra, la actriz abre la puerta de la intimidad familiar, y de sus recuerdos y su lugar como hija. Cuestiona las excentricidades de su padre como festejar su casamiento en la pizzería Las Cuartetas en calle Corrientes y luego la fiesta en el Luna Park y se pregunta a mi hermana y a mí no sé  quién nos llevó. Asimismo es una catarsis donde pone a flor de piel sus enojos cuando ante los caprichos de su padre deja al descubierto los roles invertidos.

    También es una crítica y reflexión sobre el público y la forma irracional en que venera al futbolista, como un fans que le hizo pintar la mano a Diego y se la apoyo en su panza para ir a tatuársela.

    El objetivo de la obra no es hacer juicios valorativos del astro, y ese es el pedido de la actriz, júzguenlo como futbolista, de todo lo demás me encargo yo nos dice.

    Es una obra para reír, y para una vieja maradoniana como la que firma esta nota, es una obra para llorar, al revivir los momentos gloriosos que alguna vez se disfrutaron en una cancha. Y es sin lugar a dudas una obra para la emoción por la dulzura con que Dalma abre su corazón para homenajear a través de la pirueta de la ironía a su padre.   

jueves, 31 de julio de 2014

Ficciones: Una carta reveladora


Ficciones

Una carta reveladora

Por María Guillermina Volonté

 

Publicado en el libro "Cartas de Amor", Antología Internacional 2014, Editorial Rosario, ISBN 978-987-3676-06-2.

  

    La carta llegó a mis manos por casualidad el día en que decidí ordenar el desván de la antigua casa de mis padres. Al levantar una polvorienta pila de libros, cayó al suelo. Inmediatamente reconocí la elegante letra de mi madre en ese papel amarillento por el paso del tiempo.

    - ¿Será alguna carta escrita a mi padre?, me dije.

    Pero no, estaba dirigida a un tal Ernesto… que no era el nombre de mi padre…

    Me sorprendió el “Mi adorado Ernesto”, con que comenzaba y me inquietó terriblemente el poder descubrir un posible misterio oculto de mi madre. Dudé en leerla, pero la curiosidad pudo más:
 
    “Te sorprenderá recibir esta carta luego de haber pasado juntos un fin de semana maravilloso – comenzaba la misiva –.

    Lo que te diré me desgarra el corazón, pero no he podido encontrar otra solución a nuestro dilema.

    Mi pequeña hija me necesita y yo la necesito a ella, mi marido jamás permitirá que me separe de él. Tú sabes perfectamente que no lo amo, nunca lo amé, que nuestro matrimonio fue una imposición de mis padres, pero no me queda otro camino que decirte adiós…

    Nunca dejaré de amarte. Aunque no estemos juntos, así nos sentiremos.

    Con todo mi amor. Lucía”

    ¡No lo podía creer! Jamás había sospechado que mi madre no había sido feliz en su matrimonio, jamás lo dejó traslucir. Todos los momentos vividos en familia se agolpaban en mi memoria, nunca un gesto que indicara sus verdaderos sentimientos, nunca una queja, nunca una lágrima, por lo menos en mi presencia.

    De pronto, caí en la cuenta de que si esa carta estaba allí, si yo la había encontrado entre las hojas de ese viejo libro, jamás mi madre la había enviado a su destinatario, ese desconocido llamado Ernesto…

    ¿Qué significaba esto?

    Me negaba a pensar en una doble vida de mi inolvidable madre. Pero…la carta seguía allí, a pesar de los casi 50 años transcurridos…

    Lo que más me angustió fue comprender que ya nunca podría saber la verdad y que la revelación que me llegaba a través de esas líneas quedaría por siempre en la nebulosa bruma del pasado…

lunes, 28 de julio de 2014

Cine: Sleeping Beauty: Ruda, cruel y áspera entre la seda


EL MONTAJISTA

Ensayos y reflexiones sobre cine
 
Sleeping Beauty

 


 Ruda, cruel y áspera entre la seda
 

Por María Julieta Escayola

La ópera prima de la directora australiana Julia Leigh nos transporta a una realidad poco conocida a través de un relato áspero, crudo y desprovisto de todo atisbo de sentimentalismos. Además, en la forma de la narración se vislumbra cierta dosis de distinción y encanto, de sensualidad en medio de la perversidad y de erotismo en medio de la atrocidad. Es aquí, en esta perfecta mixtura, donde reside el verdadero acierto de Sleeping Beauty (La bella durmiente).

     Se trata de una particular visión sobre la prostitución en la que se pueden hacer distintas lecturas. Debemos aclarar, antes de seguir con nuestro análisis, que el tema no es la trata de personas, puesto que existe en esta historia una decisión autónoma para ejecutar ciertas actividades, sin presión ni intimidación, se puede renunciar en cualquier momento y su “madama” le aconseja al personaje principal que no tome este camino como una carrera, que sea transitorio y que utilice sabiamente el dinero que conseguirá en cada encuentro.

     Así desplegadas las cartas, la película desafiará al espectador con una toma de postura, sobre todo en aquellos que necesitan siempre rotular, indignarse o aprobar (incluso antes de todo tipo de reflexión). En este sentido habrá miradas condenatorias o angustiantes. Lo cierto es que el debate está instalado. Por esta razón es que consideramos adecuada la narrativa que nos lleva a algún tipo de profundidad en el razonamiento.  

    Lucy (muy bien interpretada por la actriz Emily Browning) es una joven que tiene varios trabajos “tradicionales” (entre los que se cuentan la oficina y el café) y algunos otros extraños, como cuando se somete a experimentos médicos. Desde este punto de vista, su mundo es gris, frío y rutinario. Vive con dos seres que aborrece y la aborrecen y de tanto en tanto sale a la noche a tomar alguna copa y alguna línea. Hay una referencia a una madre que no aparece nunca y que, en una primera impresión, sería mejor perderla que encontrarla. Estudia pero no se sabe bien qué, tampoco parece que le entusiasma mucho. En todos estos ámbitos se conduce igual: apática, con el mismo tono de voz, con la misma expresión, con su misma forma inalterable.

    Ante la contundente afirmación “mi vagina no es un templo”, se evidencian signos de que el personaje principal está abandonado a su propia suerte. Ni su vagina es un templo, ni sus relaciones son sanas, ni su vida es un ejemplo. Su tránsito por el mundo se asemeja más a una sala de espera en el médico (tediosa e intrascendente) que a un proyecto con objetivos claros.

    El único vínculo fuerte lo mantiene con su amigo que está muriendo, como factor clave en el entramado de relaciones. Las escenas en que aparece nos recuerdan aquella verdadera tesis sobre el alcoholismo que es Adiós a las Vegas (de Mike Figgis, EEUU, 1995).

    Es en este estado donde decide hacer un llamado telefónico y entrar en un mundo que le es ajeno. Después vendrá todo lo demás. Lo más iluminado de su vida será el oficio que eligió. Como en Belle de Jour (de Luis Buñuel, Francia, 1967) la protagonista encuentra allí una especie de respuesta a su vacío emocional.

    La obra retrata una relación con el cuerpo. El derecho al propio cuerpo como medio para lograr otros fines. El derecho al propio cuerpo mostrado en su máximo fundamentalismo. La determinación de usar y abusar de él para lo que sea, donde sea y sin importar mucho las consecuencias.

    El mundo de la profesión más antigua en clave vip es un mundo en el que se muestran las miserias humanas, donde se ventilan cuestiones más que privadas y se hablan temas como la vejez, el hartazgo, el aburrimiento, el suicidio, la agresión, la desilusión.

    Pero Lucy no logra calmar su falta de propósitos y comienza a sentir curiosidad. De allí hay un paso para el desenlace y la conclusión ¿final?

    La escasa música le da un toque hosco a la trama. Sólo se detectará de un modo relevante en el plano secuencia de la casa en el campo. Con ello se indica que habrá un giro en la historia. Un modo extremo de ejercer la profesionalización del sexo: Lucy sabe que no habrá penetración y sin embargo, es lo único de lo que tendrá conciencia.

     La fotografía es sutil. La dirección de arte también, casi que nos invita a dormir entre sábanas de seda y sin saber sobre aquello que nos circunda.

    Minimalista, cruel, ruda. Así es la película que eligió para comenzar su camino cinematográfico Julia Leigh, adaptando la novela corta “La casa de las bellas durmientes” del escritor japonés Yasunari Kawabata (Premio Nobel de Literatura, 1968) y en la que también se inspiró el mágico Gabo para escribir su libro “Memoria de mis putas tristes”.

    La sensibilidad literaria del solitario Kawabata es puesta a prueba en la cinta, desposeída de todo elemento emotivo y sin emitir juicio de valor alguno. Leigh sale airosa en esta experiencia y se perfila bien.

    Finalmente, debemos decir que la prostituta durmiente tiene encanto, es bella y apacible. Pero fuera de ese sueño deseoso se oculta una realidad difícil de digerir.

 
FICHA TÉCNICA:

Directora: Julia Leigh

Producción: Screen Australia- Magic Films- Deluxe Australia- Spectrum Films- Bigears production- Jane Campion- Jessica Brentnall

Guión: Julia Leigh, adaptado de la novela “La casa de las bellas durmientes” de Kawabata, 1961.

Edición: Nick Meyers

Protagonistas: Emily Browning (Lucy)- Rachael Blake (Clara)- Ewen Leslie (Birdmann)- Peter Carroll (hombre 1)- Chris Haywood (hombre 2)- Hugh Keays- Byrne (hombre 3)

Australia- 2011

miércoles, 23 de julio de 2014

Realidades y relatos: Un mismo destino


Realidades y relatos

Un mismo destino

Por María Guillermina Volonté

No existe tragedia más grande que el enfrentamiento entre hermanos, amigos, ciudadanos de un mismo país, enfrentamientos ideológicos, políticos, que serán aún más dolorosos si son armados. La historia está repleta de reseñas sobre guerras fratricidas. La Guerra Civil Española sumió al pueblo español durante casi tres años en una violencia política, social y económica con decenas de miles de muertos y heridas difíciles de cerrar. Pensando en estas incomprensibles consecuencias surgió este relato que comparto hoy con Uds.


“En la bandera de la libertad bordé el amor más grande de mi vida”

                                                                  Federico García Lorca

 

    Nacimos en Alameda de la Sagra, el 11 de marzo de 1917. Digo “nacimos” porque fuimos dos: Federico y yo, que me llamo Francisco. Alameda de la Sagra es un pequeño pueblo cercano a Toledo, en España.

    Entre Federico y yo la única diferencia visible fueron los ojos: celestes intensos los de él, pardos y profundos los míos.

    De niños fuimos inseparables, compartiendo siempre los mismos gustos, los mismos juegos, compitiendo en el manejo del trompo o de las canicas hechas con trozos de piedra.

    Cuando llegamos a la adolescencia nuestro padre nos reunió y nos explicó que no podríamos seguir estudiando, pues debíamos ayudarlo con las tareas del campo, colaborando en la huerta y en el cuidado de las pocas ovejas, cerdos y cabras que teníamos.

    Quien más lo lamentó fue Federico, pero se propuso seguir estudiando por su cuenta, leyendo ávidamente cuanto libro conseguía en la pequeña biblioteca del pueblo.

    Nuestra madre se ocupaba de la casa, haciendo maravillas con los exiguos alimentos que llegaban a su cocina, sus guisos de lentejas con papas y unos escasos trozos de carne, eran devorados por nosotros al regresar de nuestra tarea diaria.

    Podríamos decir que siendo pobres, éramos felices…

    Hasta que estalló la guerra…

    Aquel 18 de julio de 1936 no sólo fue el inicio de una cruel guerra sino también fue el fin de nuestra tranquila y armoniosa vida familiar.

    Desde un principio comenzamos a diferenciarnos con Federico, nuestros pensamientos respecto al origen y al desarrollo de los enfrentamientos entre españoles, civiles y militares, nos llevó a violentas discusiones. Nuestros padres nos miraban y escuchaban y en sus rostros se reflejaba la desazón que les producían nuestras peleas.

    Hasta que un día, cuando ya la guerra tocaba la puerta de nuestra humilde casa, Federico se marchó sin despedirse, solo unas líneas donde explicaba su decisión de partir a defender sus ideales republicanos.

    Al poco tiempo los guardias civiles, aliados de la falange nacionalista, me reclutaron entre sus filas. Éramos unos diez muchachos del pueblo, nos entregaron unos anticuados fusiles y algunas pistolas y nos convocaban cada vez que decidían “dar un paseo” a los del otro bando que caían prisioneros.  Aprendimos que esos “paseos” consistían en llevar a los prisioneros a las afueras del pueblo, pararse frente a ellos y fusilarlos.
 
 
 
    Una noche me avisaron: “tenemos unos rojos, vamos a pasearlos”.

    En la oscuridad solo distinguí a unos seis o siete muchachos como nosotros, más desalineados y barbudos quizás, que con las manos atadas a sus espaldas esperaban uno junto al otro, con sus cabezas erguidas orgullosamente, el desenlace  final.

    A la orden del superior disparé al pecho del odiado enemigo que tenía delante.

    “Ahora ¡a rematarlos!” – rugió el teniente.

    Me acerqué con la pistola en la mano y en esa oscuridad distinguí dos ojos de un celeste intenso, pero ya sin brillo, que me miraban sin ver…

    Me paralicé, lentamente levanté la pistola y lo último que sentí fue el frío del cañón sobre mi sien…

domingo, 20 de julio de 2014

Sociedad: Razones para festejar


Sociedad


Razones para festejar


Por Julia Volonté

    La historia cuenta que el argentino Enrique Ernesto Febbraro, luego de ver alunizar el Apolo XI el 20 de julio de 1969, y sentir que por una vez en la vida toda la especie humana estaba unida, propuso que en esa fecha se festejara el día del amigo. Por eso en Argentina, Brasil y Uruguay, países que adhieren a esta celebración, el 20 de julio se conmemora dicho día.

    ¿Pero que celebramos? La Real Academia Española define amistad como el afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato. Y el neurólogo y neurocientífico  Facundo Manes explica, entre otras cosas, en su libro Usar el cerebro que la vida social activa nos protege del deterioro cognitivo y que los vínculos sociales nos permiten sostener nuestra propia vida.

    ¡Pavada de importancia que tienen los/as amigos/as en el diario vivir! Implica una construcción que activa todas nuestras capacidades, en ella ejercitamos la tolerancia, la comprensión y el afecto puro. Porque los amigos son como esos hermanos que tenés pero que no heredaste sino que elegiste. Y es una construcción porque como dice la RAE se fortalece con el trato. Por eso este domingo celebremos con esos hermanos de la vida a pesar de las diferencias como dice Quino. Salud!
 



jueves, 17 de julio de 2014

Cine: Animación digital: ...Y el Hombre creó la Informática


EL MONTAJISTA

Ensayos y reflexiones sobre cine

 

Animación digital

…Y el Hombre creó la Informática

 

Por María Julieta Escayola

Para Analía, en agradecimiento por La oveja pelada

Enhorabuena. Un día el Hombre creó la Informática para llenarnos de infinidad de herramientas y re- creaciones que nos permiten la vida más entretenida.

Y es que hoy por hoy la animación por computadora implica una forma común de hacer cine a la vez que un recurso más en el intrincado arte audiovisual.

Por lo general hay un imaginario que nos dice que “los dibujitos” son para niños. Sin embargo, muchas veces, son los propios adultos los que se quedan absortos viendo alguna propuesta por el estilo. Ni qué decir ahora con la digitalización de imágenes, que propone un sinnúmero inacabable de creatividad y encanto.

     El dibujo animado (o también llamado en otros países caricatura, del inglés cartoon) implica el compromiso del ilustrador de ir dibujando cuadro por cuadro cada fotograma de forma minuciosa hasta convertirlo en una secuencia de movimiento. Un verdadero mecanismo de relojería, de paciencia y descomunal trabajo del hacedor.

El primer dibujo animado es argentino. Fue realizado por el caricaturista y director de animación Quirino Cristiani (Italia, 1896- Argentina, 1984) con su película muda El apóstol, que fue estrenada el 9 de noviembre de 1917. A partir de ese momento se desplegarían múltiples posibilidades dibujeriles. Largometrajes, medios, cortos, para televisión, tiras, en video, variopintos, para adultos, para niños, para jóvenes.

Más adelante los productores se aliarían a la computadora para armar la animación digitalizada, cuya técnica es igual a la analógica pero le facilita mucho más el trabajo al artista.

La primera experiencia llegó de la mano de la película Tron (de Steven Lisberger, EEUU, 1982), utilizando algunas tomas enteramente informatizadas. Pero el gran fenómeno aparecería cuando las compañías Pixar y Disney realizaran el largo Toy Story (de John Lasseter) estrenada el 22 de noviembre de 1995 en EEUU; totalmente generada por computadora y destinada a las delicias de los más pequeños. Hoy en día, la multipremiada empresa Pixar (comprada por Disney) es la principal promotora de importantes innovaciones artísticas.

 

Los éxitos de Pixar no se hicieron esperar y podemos mencionar, entre los más populares y sin contar las conversiones a 3D, Monsters, Inc. (de Peter Docter, Lee Unkrich y David Silverman, 2001), Buscando a Nemo (de Andrew Stanton y Lee Unkrich, 2003), Ratatouille (de Brad Bird y Jan Pinkava, 2007), Wall-E (de Andrew Stanton, 2008) o Valiente (de Brenda Chapman, 2012).

 

Es así que la animación digitalizada ha copado el planeta. Grandes festivales de animación por computadora promueven esta movida. En Mendoza, Argentina, la Escuela de animación y artes digitales- Fundación Mendoza Crear (ESCAAD) es un importante referente en la región de Cuyo y desde 2009 se dedica a la enseñanza del nuevo arte.

De esta manera, hoy gozamos viendo algunas verdaderas maravillas del software. Con toques de moraleja, de tipo pedagógico, de lemas sin eufemismos y escasez de golpes bajos, hay algunos que merecen ser recordados.

Al respecto hemos elegido, para mostrar hasta qué punto llega la creatividad, y de manera absolutamente arbitraria, tres cortometrajes producidos en animación digitalizada pero que se caracterizan por haber dejado huella.

For the birds (de Ralph Eggleston, EEUU, 2000) es una joya. Ha sido de los  cortos más conocidos de Pixar al punto de terminar en las redes sociales en forma masiva. En tiempos de maltratos y destrato, de prejuicios, de intenciones maliciosas, de chismes innecesarios, de bullying y discriminación, la película enseña y ejemplifica con justicia, con sutil ironía y con un paso de comedia que impide dejar de reír. Indiscutible ganadora del Oscar al mejor corto animado, lo más lindo es su firme ternura.

 

La oveja pelada (Boundin’, de Bud Luckey y Roger Gould, EEUU, 2003)  encierra un bello mensaje. Todo pasa, todo cambia, se resignifica y es cíclico. Sin duda alguna, es uno de nuestros favoritos.

 

Finalmente, un argento. José Martín Luengo ha tomado los dibujos de Florencio Molina Campos y ha digitalizado historias gauchas. Rebenque fue publicado en youtube el 29-10-12.

 

Las películas en computadora no se agotan aquí y para algunos representan el cine del futuro. Los más chicos están acostumbrados a ver animación de este tipo, y se hace cada vez más difícil el dibujo de características artesanales. Pero como todo, hay que ver el lado lleno de la botella y debemos apreciar la cantidad de beneficios que para el arte cinematográfico esto significa. Además del arte, el entretenimiento y la industria, claro está. El cine es todo eso. Y más.

Consejo: vea dibujos animados computarizados. Para sus hijos, para Ud. mismo, para otro. No se va a arrepentir. Son poderosos y pueden producir verdaderas transformaciones, como quien, alguna vez, juró no ver nunca más una película y hoy escribe sobre cine.