miércoles, 10 de septiembre de 2014

Poesías


Poesías

“Ya lo hiciste, vive sólo hoy”
Génesis. Vox Dei.

 

porque hoy,
en el instante en que parpadees
caerán tus pruritos
y será mañana

no verás

despeguemos las pestañas y
seamos ahora
lo que queremos ser

                               Julia Volonté

domingo, 7 de septiembre de 2014

Cine: Anticristo: La fascinación del horror, que le dicen


Cine

EL MONTAJISTA

Ensayos y reflexiones sobre cine

 

Anticristo

La fascinación del horror, que le dicen

 

Por María Julieta Escayola

 

Brutal e hiperrealista. Así es la primera película de la Trilogía de la Depresión que se completa con Melancolía (2011) y Nymphomaniac (2013). Y que corresponde al director Lars Von Trier, que ya sabemos que está totalmente loco y siempre dispuesto a brindarnos algún cóctel explosivo. En esta oportunidad, de patetismo en clave de terror.

Obligando por momentos a girar a un costado para dejar de ver la pantalla con una mueca nauseosa, el film se va desarrollando a través de sintagmas claramente diferenciados (prólogo, dolor, sufrimiento, desesperación, los tres mendigos y epílogo) y, cual capítulo de un libro, narra la historia de un matrimonio que acaba de perder a su hijo en un accidente doméstico.

La ironía es intensa: él es un terapeuta que deberá pasar por un duelo desgarrador. Ella está viviendo su peor momento. Hasta el incidente fatídico, todo, en sus vidas, marcha sobre ruedas. Pero llega la tragedia para dar paso a un sinfín de situaciones y planteos irracionales, absurdos y retorcidos hasta el desenlace horroroso.

Porque cuando pensamos que lo peor había pasado al principio del film, nos dimos cuenta que eso era una aperitivo nomás. Todo va empeorando hasta llegar al paroxismo.

El nombre que le da título al film hace referencia en la teología y escatología cristiana, a una figura que, de acuerdo con las profecías bíblicas, sería el antagonista de Cristo. La palabra Anticristo aparece en las cartas del apóstol Juan que hace referencia a la aparición de un adversario decisivo de Jesús hacia el fin de los tiempos. Von Trier toma prestado dicho nombre para la película en cuestión y convertirlo en una alegoría de un enemigo íntimo, personal y cercano.

Lars Von Trier nació el 30 de abril de 1956 en Copenhague, Dinamarca. Junto a Thomas Vinterberg, el 13 de marzo de 1995, en París, Francia, establecieron las reglas del manifiesto Dogma 95, que se trató de un estilo estético e ideológico de filmar las películas usando al mínimo efectos especiales, exhortando con ello la vuelta a historias más creíbles. Cámara al hombro, iluminación natural, edición improvisada. Las películas del Dogma 95 deben contar con el certificado que acredita estas especificaciones, entre las que podemos nombrar, entre otras, La celebración (de Thomas Vinterberg, Dinamarca, 1998), Los idiotas (de Lars Von Trier, Dinamarca- Suecia- Italia- Francia, 1998) o Bailarina en la oscuridad (de Lars Von Trier, Dinamarca- Alemania, 2000).

Pero Von Trier en la actualidad se apartó de su propia forma de filmar para dar paso a una fotografía y una iluminación impecable y con reglas técnicas y artísticas notables. Así, la Trilogía se caracteriza por la atmósfera etérea, linda, elegante, soberbia, inmaculada, puro deleite que esconde horror.

La dirección de arte es también perversa y malévola. La cabaña y el bosque donde se desarrolla la mayor parte de la película son verdaderos lugares mefistofélicos.

 

Por otra parte, a los actores se los ha puesto a pruebas indecibles. Pero también hace que su labor se luzca. ¿Era necesario tanto? Sólo dos serán los protagonistas y quienes aparezcan en esta obra truculenta. Ella, Charlotte Gainsbourg, es la hija de la mítica pareja compuesta por Serge Gainsbourg y Jane Birkin y que revolucionaron Francia con la canción Je t’aime… moi non plus allá por los setenta. Dueña de una destreza expresiva sin igual, se entrega por completo a las órdenes de este orate. Él, Willem Dafoe, desafía sus propios límites  explorando estos nuevos caminos expresivos.

Verla cuesta caro en la psiquis del espectador sensible. No es apta para todos y verdaderamente nos encontramos con una película inclasificable por momentos, pero de terror en otros. De terror. En serio.

La película es buena, pero, les recomendamos algunos tips para poder verla: 1. Asegúrese de no verla solo. 2. Sepa que es una película, algo filmado, irreal completamente, porque de lo contrario la transferencia puede ser horrorosa. 3. Debe estar convencido de no tener poderes sobrenaturales, como lo tienen las respetadas brujas. ¿No entiende lo que acabamos de escribir? Vea la película y después nos dice.

Si están decididos a verla, entonces, ¿están preparados para una verdadera experiencia espeluznante? Pero no una experiencia en que los gritos, lo fantasmal o lo gore y demás clichés acaparan la pantalla. En ésta, es diferente. Cala hondo. En lo profundo del ser. Porque parte de una situación que puede darse en forma cotidiana y se convierte en algo extraordinario, maléficamente hablando.

 

No se necesita ser creyente para que les de miedo. Es más, estamos convencidos que quienes se van a sentir más afectados son los mismos ateos en que verán el derrumbe de lo inevitable.

 

FICHA TÉCNICA:

Título: Anticristo

Dirección: Lars Von Trier

Producción: Meta Louise Foldager

Guión: Lars Von Trier

Fotografía: Anthony Dod Mantle

Montaje: Anders Refn

Protagonistas: Charlotte Gainsbourg- Willem Dafoe

Dinamarca- Alemania- Francia- Suecia, 2009

viernes, 5 de septiembre de 2014

Poesías: Surryalismo


Poesías

Surryalismo

 

Por María Julieta Escayola

Blanco- negro

Negro- blanco

La cuna está al acecho

Las manos en el lienzo

Los dedos en la llaga

Jesús en las entrañas

El cordero de Dios en la sala

El cuarto oscurecido

Polanski es el mejor

Invicto está que arde

Las llamas en el norte

Argentina en las alturas

El tren de las nubes no se cae

La llamarada del edificio es un explosivo

El extinguidor no sirve

Servir para morir

La muerte y la doncella

Es sólo una película

Madagascar era el tigre

Pero también era la nieve

El copo de mi prima

Que viene y que no viene

La nada o la muerte

Que llega y se apresura

Pero también se apresura la vida

Y el deseo y Almodóvar

Que puede

Y que habita en la piel

Y la transformación

Que subyace, y que subyace en

Mis entrañas y en las

Hormonas y la sangre

Que brota a borbotones

E Inglaterra que suspira

Y el rol del rey que es el mejor

Y las Hadas que están para hacer lo suyo

Y el mejicano que tomó

Lo que era nutritivo y se emborrachó

Y el psicoanalista que expresa su suicidio

Y el violeta que es mi mejor color

Y las expectativas que no son pocas

Y el martirio de los mártires

Que no sirvieron de nada

Y el viento que nos amontona.

 

Denise Tual, París, 1935

Fotografía de Man Ray

martes, 2 de septiembre de 2014

Cultura: Julia Volonté presentó "Trilogía en colores"


Cultura

Julia Volonté presentó “Trilogía en colores”

De nuestros enviados especiales

    El pasado sábado 30 de agosto la escritora saladillense e integrante de nuestro cuerpo de redacción Julia Volonté, presentó en el salón auditorio de la Cooperativa Eléctrica de su ciudad natal, su nuevo libro “Trilogía en colores”, dentro de la programación de CoopArte, espacio que dicha entidad tiene conformado para la difusión de las actividades culturales y artísticas.

 

    El evento se inició con la participación del grupo de teatro juvenil “Sin Rueditas” que dirige la profesora Claudia Calcedo, que puso en escena “La María” una obra de teatro breve basada en uno de los cuentos de Julia Volonté, la brillante actuación de los jóvenes recogió el aplauso unánime de la numerosa concurrencia que colmaba el salón.

 

    A continuación la señora Mary Cabada presentó a la escritora Volonté, quien con palabras precisas sintetizó su trilogía literaria compuesta por “Rojo en negro”, “Sombríamente sudamericano” y “Amarillo en negro”, poniendo de manifiesto ante la concurrencia que su escritura es el fiel reflejo de sus pensamientos y sentimientos, haciendo además una referencia a su pasión futbolera. Finalmente dio lectura a tres cuentos de su trilogía.

 

    Posteriormente tuvo lugar un “entretiempo”, oportunidad en que los asistentes pudieron hacer uso del servicio de cantina, que fue a total beneficio del grupo de “Jóvenes y Memoria”.

    Como broche de oro de la reunión, los asistentes pudieron disfrutar de un show de la banda “Simios de Brooklyn”, un grupo de música fusión con un repertorio en el que confluyeron ritmos tales como el Acid Jazz, Funk y Soul, que merecieron el cálido aplauso de la concurrencia.

                    Emmanuel Palazzi (Voz) Cristian Redone (Bajo - Coros) Daniel Joly (Teclado) Octavio Intrópido (Guitarra) Facundo Cirille (Batería)

    Fue una noche donde los artistas en forma cooperativa se unieron para mostrar su arte y acompañarse en el camino de desplegar sus creaciones.

sábado, 30 de agosto de 2014

Teatro: Parque Lezama: Monstruos en escena


Teatro

Parque Lezama

 

Monstruos en escena

Por María Julieta Escayola

FICHA TÉCNICA:

Título: Parque Lezama. Obra: Herb Gardner. Dirección y adaptación: Juan José Campanella. Intérpretes: Luis Brandoni- Eduardo Blanco. Marcela Guerty- Iván Espeche- Gabriel Gallicchio- Federico Llambi- Carla Pantanali. Producción general: Muriel Cabeza. Diseño de escenografía y vestuario: Cecilia Monti. Música: Emilio Kauderer. Diseño de luces: Félix Monti. Producción ejecutiva: Amelia Ferrari. Asistencia de dirección: Tati Rojas. Asistencia de producción: Vanina Catania. Asistencia de vestuario y escenografía: Karina Zabala Glocker. Asistencia de diseño de luces: Magdalena Ripa Alsina. Producida por: 100 bares producciones- Juan José Campanella- Camilo Antolini- Martino Zaidelis- Muriel Cabeza. Teatro Liceo, Buenos Aires, 2014.-

 

Con una puesta sólida y entretenida, Parque Lezama desarrolla su personal reflexión sobre la ancianidad a lo largo de sus casi dos horas y media.

El título hace referencia al lugar público (la historia en imágenes del Parque Lezama se cuenta al comienzo mediante una proyección) en que se juntan y en donde se muestran realidades diversas y cruentas. Allí, en un banco, se encuentran los protagonistas: Dos ancianos que requieren atención y cuidados, pero no los que uno cree que precisan, sino los que en forma personalísima ellos realmente necesitan.

Uno es vital. El otro más quedo. Uno es optimista. El otro tiene la resignación a cuestas. Uno es simpático. El otro hosco. Uno quiere hablar. El otro no tiene ganas que lo molesten. Uno tiene algunos achaques de “viejo”. El otro también. Es en este punto en que comienzan a encontrarse.  Verse como durante mucho tiempo nadie los ha podido ver en su totalidad y en el marco de las problemáticas propias de la edad.

Es así que de a poco van entablando una amistad basada en la seguridad que se tienen el uno en el otro por saberse iguales. De pasar las de Caín en algunos aspectos y de mostrarse enteramente sinceros cuando se habla de expectativas.

Lo bueno de la temática es que de a poco la sociedad se va abriendo cada vez más para mostrar esta etapa de la vida. Así como la película Amour (Michael Haneke, Francia- Austria- Alemania, 2012) la describe sin miramientos, en otros casos se representa desdramatizada y plena de esperanzas.  

Los actores elegidos para desempeñarse en el papel de estos muchachos (Luis Brandoni y Eduardo Blanco) son verdaderos monstruos a la hora de la actuación. La manejan de taquito y con una destreza en el escenario pocas veces vistas. Los gestos, las manías, los tics. Todo lo  han podido demostrar apenas se levanta el telón.

Luis Brandoni está muy canchero a la hora de elaborar su personaje del rebelde e indomable al que le gusta inventar fábulas a sus interlocutores hasta el punto del convencimiento. En otras palabras, es un chamuyero. En épocas de juventud fue fervoroso militante comunista, y no quiere resignarse a dejar de ser apasionado, a pesar de la sociedad que le dice que ya es hora del retiro. Por algunos momentos nos recuerda al personaje de China Zorrilla en la película Elsa y Fred (Marcos Carnevale, Argentina, 2005), entrañable visión de alguien que anhela aventuras. Su antítesis es su propia hija, que para ayudar no se le ocurren mejores cosas que proponerle actividades un tanto limitantes (aunque ella tiene las mejores intenciones). Así, se va desencadenando una problemática que se deja oír. Será él mismo quien la descubra sin tapujos cuando dice que a los viejos se les tiene miedo porque representan un espejo, la gente ve su propio futuro, y eso no gusta nada.

Eduardo Blanco merece párrafo aparte. Su interpretación es digna de mención, soberbia, apabullante. Despliega un compromiso corporal y una impostación en la voz rayana en la genialidad. Lo vemos todo el tiempo como un adulto de la tercera (o cuarta) edad. Es otra persona que se encarna en la piel de Blanco y no al revés. Éste es hosco y malhumorado. Sólo espera. No quiere que lo molesten y le gustan los rituales, rituales que serán totalmente descalabrados por su nuevo compañero de banco y deberá adaptarse a sus ocurrencias. A veces padecerlas.

La escenografía colorida y la iluminación más que correcta dan cuenta del tiempo que transcurre entre un diálogo y otro. Los tonos bien celestes al principio (la hora del día cenital), anaranjados crepusculares y finalmente el azul profundo de la noche, acompañados de las luces prendidas entre las plantas que recrean el ambiente de plaza, son un buen complemento a la hora de narrar.

Y así como van cambiando los colores y los momentos del día, van cambiando los personajes que desfilan por la pasarela del parque. Un runner, más tarde un dealer, su víctima y un joven patotero interactuarán con los personajes principales en un juego dramático que se nos presenta con toques netamente cómicos. Nos reímos para no llorar.

El elenco restante está correcto. Tal vez estén muy bien todos, pero el contraste con los dos protagonistas es tan grande que por ahí no se lucen como deberían. Igualmente estamos hablando de personajes más que secundarios. La verdadera trama se desarrolla en forma bien nítida alrededor de estos dos hombres que se complementan a la perfección.

La obra es fiel al estilo de dirección de Juan José Campanella. Presentación del conflicto, punto trágico, desdramatización con un remate oportuno y llamado a la reflexión. Contiene suspenso, ya que la obra es larga y sin embargo en ningún momento queremos que termine. Igualito a sus películas. Sale airoso en este nuevo desafío que se ha propuesto: El de dirigir teatro.

Juan José Campanella nació en Buenos Aires, Argentina,  el 19 de julio de 1959. Es uno de los referentes de la cinematografía argentina de los últimos tiempos. Estudió cine en el Grupo de Profesionales del Cine y la Universidad de Avellaneda y más tarde un Máster de Bellas Artes en la Universidad de Nueva York. En algunos casos ha sido catalogado de netamente comercial, mientras que en otros se considera el paladín de la perfecta mixtura entre arte e industria. Por lo que fuera, sus trabajos son indiscutibles: en cine, entre otros: El mismo amor, la misma lluvia (1999), Luna de Avellaneda (2004), El secreto de sus ojos (2009, Oscar Mejor película de habla no inglesa), Metegol (2013). En televisión, entre otros: Vientos de agua (2006), El hombre de tu vida (2011-2012).

En esta oportunidad adapta de forma magistral la obra Yo no soy Rappaport (I’m not Rappaport), del comediógrafo Herb Gardner (1934-2003), quien se ganó un importante reconocimiento en Broadway. En la original, se narra el encuentro cotidiano de dos hombres de mayor edad, uno de raza blanca y otro de raza negra en el Central Park de Nueva York. Las actuaciones en aquella oportunidad eran de Judd Hirsch y Cleavon Little. La pieza fue merecedora del premio Tony en la temporada 1986. Más tarde la puesta llegaría al cine de la mano de Walter Matthau y Ossie Davis (Yo no soy Rappaport, Herb Gardner, EEUU, 1996).

 

Tragicómica, sensible, entretenida, divertida, la primera incursión en teatro de Campanella lleva su sello. De todas maneras, nos quedamos con una sensación que, cualquier marca que haga será arrasada con total justicia por los dos grandes que tenemos en frente y que representan a los dos viejos más locos, aventureros y tiernos del nuevo milenio.

 

miércoles, 27 de agosto de 2014

Deportes: Comienza un nuevo Mundial


Deportes

Comienza un nuevo Mundial

Por Roberto Serafín García

    No amigo lector, no estoy hablando de fútbol. El próximo sábado 30 de agosto, España recibe a otras 23 selecciones nacionales y dará comienzo el 17º campeonato Mundial de Básquet, desde aquel primero realizado en Buenos Aires en 1950 y que ganara el equipo argentino.

    No es un evento más para nuestro deporte. Y no es un evento más, por los intérpretes del equipo argentino. En los últimos doce años, la selección de básquet, bien llamada ahora “El Alma”, le dio al deporte del país muchísimas satisfacciones y a todos nosotros grandes ejemplos. Los logros en competencias son los siguientes:

         Medalla de plata en el Mundial de Indianápolis 2002

         Medalla de plata en el preolímpico San Juan 2003

         Medalla de oro en los Juegos Olímpicos Atenas 2004

         Medalla de plata en el premundial 2005

         Cuarto puesto en el Mundial de Japón 2006

         Medalla de plata en el preolímpico Las Vegas 2007

         Medalla de bronce en los Juegos Olímpicos Beijing 2008

         Medalla de bronce en el premundial Puerto Rico 2009

         Quinto puesto en el Mundial de Turquía 2010

         Medalla de oro en el Preolímpico de Mar del Plata 2011

         Cuarto puesto en los Juegos Olímpicos de Londres 2012

    Los ejemplos para todos nosotros: Trabajo, sacrificio, corazón, solidaridad, esfuerzo conjunto, donde “el equipo” siempre es más importante que la suma de cada uno de los elementos que lo componen, o dicho de otra manera el “nosotros” es más importante que el “yo”. Todo eso agregado a un gran talento.

    Se la conoce y reconoce en el mundo como la “Generación Dorada” después de la Medalla de Oro en Atenas 2004.

    Aunque la historia comenzó mucho antes, en 1985, cuando el inolvidable León Najnudel tuvo la brillante idea de organizar la “Liga Nacional”. Ahí comenzó a gestarse, tal vez, la página más brillante del deporte argentino, por los logros deportivos y por los valores que trasmitieron y los que siguen trasmitiendo los distintos jugadores que la integraron y la integran.

    El próximo sábado,  en Sevilla, afrontará la selección argentina una nueva competencia. Muchos jugadores jóvenes van a relevar a históricos ídolos deportivos,  y junto a otros más veteranos liderados por su capitán el gran Luis Scola, seguirán el rumbo que marcaron Hugo Scolochini, Fabricio Oberto, Pepe Sánchez, Alejandro Montecchia, y el grandioso Manu Ginóbili, entre otros. “El Alma” sigue intacta y la Argentina sentirá el respeto ganado por más de una década. La transición generacional puede que deje al podio algo lejos, pero lo que estará siempre, como una antorcha que marque el camino, será, además del talento, el trabajo, sacrificio, corazón, solidaridad, y el esfuerzo conjunto que son la marca de una generación que es digna de imitar.

    Como dijera el periodista Bruno Altieri “Bienvenidos, entonces, al terreno donde todos los sueños pueden ser posibles, bienvenidos a la casa de la selección argentina de básquetbol, el mejor equipo de todos los tiempos”.

domingo, 24 de agosto de 2014

Ficciones: Elena y el otro lado del espejo


Ficciones

Elena y el otro lado del espejo

Por María Guillermina Volonté

 

Publicado en el libro "Historias de Vida", Antología Internacional 2014, Editorial Rosario, ISBN 978-987-3676-08-6.

 

    Recibió el vestido de manos de su madre, quien a su vez lo había recibido de la suya años antes. Un vestido de casamiento que las primogénitas de la familia utilizaban para llegar al altar, en un día que debía ser muy especial.

    Pero a Elena no le producía felicidad tal cosa, ya que había llegado a esta situación por imposición de su adusto progenitor.

    Sus veinte años no comprendían porqué debía unir su vida para siempre a la de ese señor que, por su edad, podría ser su padre. Era una decisión tomada únicamente por un interés externo a ella, a sus sueños, a sus anhelos futuros.

    Se quedó sola, se vistió sin entusiasmo y se miró al espejo que presidía la habitación de su madre, ese antiguo espejo de pie, con marco de madera tallada, cuyo origen se remontaba a épocas inmemoriales.

    El vestido le sentaba perfectamente, su negra cabellera resaltaba con el tono marfil del mismo, parecía confeccionado especialmente para ella, de un impecable encaje que ajustaba su frágil cintura con delicadeza, su amplia falda terminaba en una discreta cola.

    Se miró detenidamente al espejo mientras amargas lágrimas corrían por sus mejillas, se veía muy triste. Suavemente deslizó sus dedos por el reflejo de sus lágrimas en el espejo, el frío del mismo la estremeció y una sensación de caer en un abismo sin fin le recorrió el cuerpo.

    Esta mañana cuando desperté me sentí rara, como si no fuera yo, pero al mirar a mi alrededor y ver todas mis amadas pertenencias me tranquilicé.

    Debe haber influido la historia de mi tía abuela que me contó mi madre anoche, esa tía abuela de quién heredé su nombre: Elena.

    La curiosidad que me despertó su relato me impulsó a subir al desván donde busqué el famoso espejo, el del marco de madera tallada, y allí estaba, cubierto de polvo pero todavía en pie.

    Una extraña sensación como de caer en un abismo me invadió y cuando me miré en él fue como si ya lo hubiera hecho antes y vi una lágrima en mi mejilla. Fue raro, ya que cuando traté de secarla no encontré humedad alguna.

    Elena, ¿puedes bajar a desayunar?

    ¡Ya voy, mamá!

     Entré en mi habitación donde Elena se estaba probando su traje de novia y grande fue mi sorpresa cuando la encontré vacía. ¿Dónde estaría Elena?
    La busqué por toda la casa llamándola extrañada y un poco angustiada, pero solo encontré a Ernestina leyendo en la sala.
    Regresé a mi habitación y recién en ese momento me di cuenta que delante del espejo, en el piso, desfalleciente, estaba el vestido de novia de la abuela, pero Elena no aparecía por ningún lado.
    Luego de varias horas de búsqueda infructuosa me reuní, desesperada y entristecida, en la sala con Ernestina, que no entendía dónde estaba su hermana mayor, desaparecida justo el día de su casamiento.
    Nos abrazamos y así nos encontró su padre, al entrar con el vestido de novia en sus manos.
    Nos miró largamente en silencio, y clavando su fría mirada en Ernestina, le extendió el vestido diciéndole imperiosamente:

    ¡Pruébatelo!