Política
El
problema es la impunidad
Por Fernando
Volonté
Comenzamos por su definición: impunidad es un vocablo que refiere directamente a la falta de
castigo, conociendo como castigo a la pena que se impone a quien ha cometido
una falta o un delito. Esto quiere decir que, cuando hay impunidad, la persona
que ha incurrido en una falta o un delito no recibe la pena que le corresponde
por su accionar. De esta forma no se sanciona ni se enmienda su conducta.
Una mirada universal del concepto nos
muestra que la impunidad es especialmente común en aquellos países que carecen
de una tradición del imperio de la ley, que sufren corrupción política o tienen
arraigados sistemas de políticas prebendarias, o donde el poder judicial es
débil.
En nuestro país la impunidad se ha ido
consolidando desde hace más de medio siglo de una manera brutal, hasta emerger
hoy en día como un problema endémico en todo su territorio. Se ha generado de
esta manera lo que podemos denominar “la
cultura de la impunidad”.
La mayoría de nuestra sociedad ya está
afectada por este problema, y en mayor o menor medida es proclive a transgredir
las leyes o normas que conocen y que regulan nuestra vida en sociedad. Pero aún
quedan ciudadanos honestos que se resisten al ataque de este “virus cultural” y
siguen cumpliendo con toda la normativa vigente.
Cuando desde el título de esta nota
afirmamos que la impunidad es “el problema”, es porque de la misma derivan los
grandes males que hoy nos preocupan y que dan origen a los permanentes reclamos
de nuestra sociedad. Tal los casos de corrupción que se denuncian y que ahora
comienzan a ser juzgados en distintos estratos de gobierno.
Algo similar podemos considerar al hablar
de la inseguridad que llena diariamente las páginas de los distintos medios. La
impunidad es el principal aliciente cultural para los delincuentes que asolan
las calles de nuestro país.
Resolver
este problema no será nada fácil y llevará mucho tiempo, casi el mismo que la
desidia y la ignorancia de nuestros gobernantes permitió su arraigo cultural.
Pero hemos llegado a una situación terminal, y éste debe ser el mayor desafío
para que una nueva generación de gobernantes concreten un “nunca más” de la
impunidad y den comienzo a una nueva etapa con el imperio de la ley y las
instituciones que nos da la república.
Es importante lo que señala el artículo "Pero aún quedan ciudadanos honestos que se resisten al ataque de este “virus cultural” y siguen cumpliendo con toda la normativa vigente." que, muchas veces, nos hace sentir extranjeros en nuestra propia tierra.
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