viernes, 30 de mayo de 2014

Política: El problema es la impunidad


Política

El problema es la impunidad

Por Fernando Volonté

    Comenzamos por su definición: impunidad es un vocablo que refiere directamente a la falta de castigo, conociendo como castigo a la pena que se impone a quien ha cometido una falta o un delito. Esto quiere decir que, cuando hay impunidad, la persona que ha incurrido en una falta o un delito no recibe la pena que le corresponde por su accionar. De esta forma no se sanciona ni se enmienda su conducta.

    Una mirada universal del concepto nos muestra que la impunidad es especialmente común en aquellos países que carecen de una tradición del imperio de la ley, que sufren corrupción política o tienen arraigados sistemas de políticas prebendarias, o donde el poder judicial es débil.

    En nuestro país la impunidad se ha ido consolidando desde hace más de medio siglo de una manera brutal, hasta emerger hoy en día como un problema endémico en todo su territorio. Se ha generado de esta manera lo que podemos denominar “la cultura de la impunidad”.

    La mayoría de nuestra sociedad ya está afectada por este problema, y en mayor o menor medida es proclive a transgredir las leyes o normas que conocen y que regulan nuestra vida en sociedad. Pero aún quedan ciudadanos honestos que se resisten al ataque de este “virus cultural” y siguen cumpliendo con toda la normativa vigente.

    Cuando desde el título de esta nota afirmamos que la impunidad es “el problema”, es porque de la misma derivan los grandes males que hoy nos preocupan y que dan origen a los permanentes reclamos de nuestra sociedad. Tal los casos de corrupción que se denuncian y que ahora comienzan a ser juzgados en distintos estratos de gobierno.

    Algo similar podemos considerar al hablar de la inseguridad que llena diariamente las páginas de los distintos medios. La impunidad es el principal aliciente cultural para los delincuentes que asolan las calles de nuestro país.
    Resolver este problema no será nada fácil y llevará mucho tiempo, casi el mismo que la desidia y la ignorancia de nuestros gobernantes permitió su arraigo cultural. Pero hemos llegado a una situación terminal, y éste debe ser el mayor desafío para que una nueva generación de gobernantes concreten un “nunca más” de la impunidad y den comienzo a una nueva etapa con el imperio de la ley y las instituciones que nos da la república.   

1 comentario:

  1. Es importante lo que señala el artículo "Pero aún quedan ciudadanos honestos que se resisten al ataque de este “virus cultural” y siguen cumpliendo con toda la normativa vigente." que, muchas veces, nos hace sentir extranjeros en nuestra propia tierra.

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